domingo, 28 de octubre de 2012
martes, 28 de junio de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
Mi cajita de sueños
Mi cajita de sueños alberga recuerdos, esperanzas, está llena de palabras, caricias, dibujos y algunos besos, tiene un poco de luz y los colores del arcoíris, la sonrisa de un niño, la mano de una amiga, una nube en forma de corazón. En mi cajita de sueños hay música que se escapa por pequeños agujeritos y se expande sutilmente por toda la habitación, tiene una bailarina que da vueltas cuando la abres, y un soldadito de plomo, un oso de peluche, una mariposa y una almohadita de olor, tiene aroma a galletas recién horneadas y una receta de un gran pastel!, mi cajita no tiene color, es transparente como el aire y deja ver los sueños, que se mezclan unos a otros y cambia según la estación, a veces se ven las hojitas del otoño cuando caen y otras parece que está nevando dentro, pero hay días que se llena de flores, todos los colores del mundo se mezclan para crear la más hermosa primavera, en mi cajita de sueños vive un duende, un hada y un unicornio, se la llevan estupendamente, el duende es curioso y siempre asoma su cabecita al exterior, el hada esta siempre dentro, guarda silencio y se dedica a escribir, y el unicornio por las noches despliega sus alas y sale a volar!!!.
En mi cajita de sueños hay lápices de colores, viejas fotos en blanco y negro, un anillo y unos patucos de bebe, tiene semillas de flores, una caja de fósforos, una manta y un libro, en mi cajita de sueños hay una lista de lugares, de nombres y de sentimientos, clasificados por orden alfabético, pero cuando los lees están desordenados totalmente, mi cajita está llena de lluvia y sol e infinitas estrellas desparramadas por doquier, con charquitos de llanto, risas y melancolía.
Mi cajita de sueños está cerrada... he perdido la llave…
Isabel
jueves, 10 de febrero de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011
La caja de cerillos
Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en esta caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento sentiremos deslumbrados una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo.
Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía al alma. En otras palabras esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo los cerillos uno por uno.
Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina mas allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer, llevándonos a la misma muerte.
Laura Esquivel Como Agua para Chocolate
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